domingo, 3 de marzo de 2013

Ser Aristocrata



Por Fernando Trujillo

“Lo odio no por alemán, sino por aristócrata…….”

Jean-Paul Sartre acerca de Ernest Junger

¿Qué significa ser aristócrata en esta época? Vivimos en una época en la que la aristocracia es una burguesía decadente, en la que ser aristócrata es ser un millonario parasito que vive de los impuestos de un pueblo.
Ser aristócrata significa pertenecer a una burguesía parasitaria, ser parte de una monarquía que sirve de adorno, afiliada a este Sistema decadente. La palabra aristocracia ha perdido su valor y su significado en este mundo neoliberal.
En esta época ser aristócrata significa ser un parasito, un adorno, todo simbolismo y toda tradición guerrera ha sido olvidado. Juan Carlos, el príncipe William, los Borbon, los Windsor y el príncipe Harry que está matando afganos creyendo que vive dentro de un videojuego no representan a la verdadera aristocracia, son dinastías decadentes y producto de este Sistema neoliberal y de esta época oscura. Ninguno de ellos merece el término aristócrata.
La monarquía se ha convertido en un instrumento de este Sistema, un adorno que vive de los impuestos y que nunca han movido un dedo por su pueblo. Ser aristócrata significa salir en las revistas de moda y que tu boda sea televisada en todo el mundo. Pero no eso no es ser aristócrata, eso es ser un burgués, un zángano sin ética y sin nobleza, los aristócratas modernos no saben lo que en verdad es ser aristócrata. No tienen virilidad, ni espíritu guerrero ni nobleza. Todos ellos no son aristócratas, todos ellos son una burguesía moribunda que ha usurpado el término y lo ha tergiversado.
Los verdaderos aristócratas no se encuentran en las familias reales de Europa ni en la clase alta de cualquier país de América. Los aristócratas de espíritu se encuentran dispersos por el mundo, algunos son de clase obrera mientras que otros son de clase media. Muchos de ellos no poseen dinero y grandes bienes materiales pero poseen un espíritu noble, una elegancia y una dignidad que no tienen muchos hombres de clase alta. Ellos han despertado y ven el mundo como un lugar en donde la belleza y el honor han muerto, donde lo mediocre y lo material es la norma.
Ser aristócrata es completamente opuesto a esta decadencia, ser aristócrata es tener porte, nobleza, ética y un sentido de la lucha y la naturaleza. Ser aristócrata en esta época es oponerse al mundo moderno, oponerse a la mediocridad y decadencia de este mundo. Ser aristócrata es mantenerse en pie en un mundo en ruinas. Para ser aristócrata no se necesita nacer en cuna de oro, se nace con este espíritu de fuego, con esta alma ardiendo y con esta conciencia de pertenecer a una raza ajena al hombre mediocre. Ser aristócrata es tener este espíritu guerrero y sentir esa voz en la sangre que nos llama a luchar. Ser aristócrata es tener un espíritu ajeno a esta época, es añorar la época de la espada y la magia, añorar la época de la caballería, de los barbaros paganos, de hombres de porte, del conquistador y el poeta guerrero. El espíritu aristocrático es indo-europeo, es un espíritu de fuego que arde desde nuestro interior, el alma del verdadero aristócrata es un alma mágica ajena a este mundo y a este tiempo llamado modernidad.
Ser aristócrata es pertenecer a esa raza de hombres superiores que se alzaran con autoridad sobre la humanidad después de que occidente tenga un colapso espiritual, tal como lo predijeron Herman Hesse en su libro Damián y Gustav Meyrink en su monumental novela El Rostro Verde.
Ser aristócrata es mantener el porte en esta era tenebrosa, es ante todo lucha y lucha, es pelear constantemente contra el tiempo y contra la vida. Ser aristócrata es ser un alma antigua, un espíritu viejo que está atrapado en la época equivocada pero al mismo tiempo vivimos en este siglo oscuro para luchar y seguir luchando contra el tiempo.
Ser aristócrata es saber que la felicidad no será para nosotros, no existe la felicidad constante, solo son breves instantes ante un mundo triste y moribundo. Ser aristócrata es vivir con una insatisfacción total ante la vida y ante el mundo, nuestro espíritu nunca estará satisfecho, siempre veremos que detrás del mundo hay oscuridad y decadencia y contra lucharemos.
Nuestra vida se resume en luchar, luchar y continuar luchando, solo habrá breves instantes de descanso en los que la melancolía nos abrigara. Ser aristócrata es moverse por este mundo moderno, un mundo sin alma y nauseabundo, un mundo que ha perdido todo e irónicamente cree lo contrario. El heroísmo, el valor, el honor, la nobleza, la elegancia, la belleza todo eso se ha perdido, todo eso está muerto pero aun así seguimos luchando.
Nuestro pesimismo es un pesimismo heroico, continuamos luchando aun sabiendo que todo está perdido, que la decadencia avanza y desde nuestra trinchera espiritual seguimos luchando contra todo. Ser aristócrata es tener el odio de los seres inferiores, la incomprensión del mundo y el desprecio de los seres sin alma. Nadie te comprenderá, todos huirán de ti pero aun así continuamos de pie. Ser aristócrata es avanzar, luchar, no parar hasta conquistar, es combatir, vivir, adentrarse en la locura e insensatez del mundo y sobrevivir. Por último ser aristócrata es ser un espíritu inquieto, lanzarse a la aventura, vivir loco y morir más loco aun. Es saber que al final habrá una valquiria esperándote, la mujer más bella que tus ojos verán. ¿Qué significa ser aristócrata en esta época? Significa lucha eterna hasta que tu espíritu pueda liberarse y alcanzar la Eternidad.

Marzo 2013

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