domingo, 9 de diciembre de 2012

SALVE CRUZ CELTA






LA CRUZ, así como el círculo, es el símbolo universal más antiguo y más utilizado por la humanidad. Se repite en sus diversas variantes, y distintos significados, prácticamente en todas las culturas del mundo. En la India, nos habla de un trascendental cruce de caminos, en todos los sentidos; en China, donde aparece dentro de un cuadrado, se la relaciona con la tierra y su creación en cuatro orientaciones; en la cultura americana precolombina hace referencia a los cuatro vientos y las aguas que estos aportan; en Egipto se entiende como un símbolo sexual en el que los dos géneros están unidos y representados, además de hablarnos de la vida y del triunfo sobre la muerte...


Se le atribuyen significados solares, sexuales, cardinales, de solsticios y equinoccios, de reencarnación, del bien y el mal, del ciclo vital... y se muestra como equilátera, sin su brazo superior, con su brazo inferior prolongado, con sus brazos truncados o redondeados, encuadrada, o insertada en círculos concéntricos.

De forma generalizada, en Europa se le atribuye un origen representativo del sol, en algunos casos identificado por sus rayos y en otros por su giro orbital. Es especialmente representativa la cruz gamada o esvástica. Esta es considerada de origen asiático y se extiende por el occidente europeo relacionada con la llamada cultura celta, siendo constatada su presencia desde el Bronce Final y Alto Hierro. Se le asocia con la "rueda solar" y en algunos casos con el martillo de Thor. En España se repite en las culturas de origen céltico, con ligeras variantes, acompañada de la cruz de tres brazos o trisquel (amor, luz, sabiduría), siendo común en Galicia, Asturias, Cantabria (el lábaro romano) o en el País Vasco (lauburu). En Numancia tiene una relevancia especial al aparecer de forma más frecuente que en el resto de la Celtiberia en cerámicas y otros objetos, en algunas ocasiones asociada al caballo. Aparece también en culturas como la hindú, la tibetana, la budista o la persa y en tiempos más modernos ha sido recurrida por manifestaciones emblemáticas de lo más dispares, incluida la simbología neonazi de orientación racista que ha menoscabado su inocua universalidad.

A la llamada Cruz Celta se le considera un origen anterior en dos mil años al nacimiento de Cristo. Se trata de una cruz equilátera cuyos brazos van unidos por uno círculo, interpretado como una secuencia del ciclo solar. Se le atribuye un origen mitológico, relacionado con la Leyenda de Bran "El Bendito", gigantesco dios pagano que mandó cortar su propia cabeza una vez muerto para proteger y vigilar los confines de la Celtia. A este ser se le representaba como una equis dentro de un círculo. Legendario es también el origen que en el siglo V atribuye a San Patricio, misionero y patrón de Irlanda, la unión del primitivo símbolo pagano de los celtas con la cruz cristiana, con motivo de la ordenación de los primeros sacerdotes celtas.

Los primeros cristianos eran reacios a la utilización del símbolo de la cruz, pero se generalizó su uso con la conversión del Imperio Romano, en el siglo III, en parte como resultado de la trayectoria simbólica del Imperio que ya la había utilizado en otras variantes.

En algunos pueblos célticos, como Irlanda y Escocia, la cruz celta toma una forma especialmente representativa en la que escenas de motivo diverso, grabados célticos y trisqueles, se representan en su cabecera, brazos, y pie de considerable prolongación, unidos por el círculo solar.

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