martes, 16 de abril de 2013

Liberte....

"Mis principios son los que antes de la Revolución Francesa, cualquier ciudadano comun entendia como sano y normal"
Julius Evola

lunes, 8 de abril de 2013

Relacion con lo Infinito



Para el hombre evolucionado -- la cumbre del perfeccionamiento orgánico en la Tierra -- ¿Qué rama del pensamiento se ajusta mejor que aquella que conquista las más altas y exclusivas facultades humanas? El salvaje primitivo, o simio, simplemente rebusca en la selva para encontrar una compañera; ¡el ario eminente debe elevar sus ojos a los mundos de más allá y considerar su relación con el infinito!

 H.P Lovecraft

Orcos Democraticos




No soy un "demócrata", aunque sólo sea porque igualdad y "humildad" son principios espirituales corrompidos por la intención de mecanizarlos y formalizarlos, con el resultado de que no obtenemos pequeñez y humildad universales, sino universales grandeza y orgullo, hasta que algún Orco se apodere del anillo de poder y entonces recibiremos, como estamos recibiendo, esclavitud.

J.R.R. TOLKIEN


lunes, 1 de abril de 2013

lunes, 4 de marzo de 2013

Nuestra naturaleza esta en la Accion




"Nuestra naturaleza está en la acción. El reposo presagia la muerte"
Séneca

domingo, 3 de marzo de 2013

Ser Aristocrata



Por Fernando Trujillo

“Lo odio no por alemán, sino por aristócrata…….”

Jean-Paul Sartre acerca de Ernest Junger

¿Qué significa ser aristócrata en esta época? Vivimos en una época en la que la aristocracia es una burguesía decadente, en la que ser aristócrata es ser un millonario parasito que vive de los impuestos de un pueblo.
Ser aristócrata significa pertenecer a una burguesía parasitaria, ser parte de una monarquía que sirve de adorno, afiliada a este Sistema decadente. La palabra aristocracia ha perdido su valor y su significado en este mundo neoliberal.
En esta época ser aristócrata significa ser un parasito, un adorno, todo simbolismo y toda tradición guerrera ha sido olvidado. Juan Carlos, el príncipe William, los Borbon, los Windsor y el príncipe Harry que está matando afganos creyendo que vive dentro de un videojuego no representan a la verdadera aristocracia, son dinastías decadentes y producto de este Sistema neoliberal y de esta época oscura. Ninguno de ellos merece el término aristócrata.
La monarquía se ha convertido en un instrumento de este Sistema, un adorno que vive de los impuestos y que nunca han movido un dedo por su pueblo. Ser aristócrata significa salir en las revistas de moda y que tu boda sea televisada en todo el mundo. Pero no eso no es ser aristócrata, eso es ser un burgués, un zángano sin ética y sin nobleza, los aristócratas modernos no saben lo que en verdad es ser aristócrata. No tienen virilidad, ni espíritu guerrero ni nobleza. Todos ellos no son aristócratas, todos ellos son una burguesía moribunda que ha usurpado el término y lo ha tergiversado.
Los verdaderos aristócratas no se encuentran en las familias reales de Europa ni en la clase alta de cualquier país de América. Los aristócratas de espíritu se encuentran dispersos por el mundo, algunos son de clase obrera mientras que otros son de clase media. Muchos de ellos no poseen dinero y grandes bienes materiales pero poseen un espíritu noble, una elegancia y una dignidad que no tienen muchos hombres de clase alta. Ellos han despertado y ven el mundo como un lugar en donde la belleza y el honor han muerto, donde lo mediocre y lo material es la norma.
Ser aristócrata es completamente opuesto a esta decadencia, ser aristócrata es tener porte, nobleza, ética y un sentido de la lucha y la naturaleza. Ser aristócrata en esta época es oponerse al mundo moderno, oponerse a la mediocridad y decadencia de este mundo. Ser aristócrata es mantenerse en pie en un mundo en ruinas. Para ser aristócrata no se necesita nacer en cuna de oro, se nace con este espíritu de fuego, con esta alma ardiendo y con esta conciencia de pertenecer a una raza ajena al hombre mediocre. Ser aristócrata es tener este espíritu guerrero y sentir esa voz en la sangre que nos llama a luchar. Ser aristócrata es tener un espíritu ajeno a esta época, es añorar la época de la espada y la magia, añorar la época de la caballería, de los barbaros paganos, de hombres de porte, del conquistador y el poeta guerrero. El espíritu aristocrático es indo-europeo, es un espíritu de fuego que arde desde nuestro interior, el alma del verdadero aristócrata es un alma mágica ajena a este mundo y a este tiempo llamado modernidad.
Ser aristócrata es pertenecer a esa raza de hombres superiores que se alzaran con autoridad sobre la humanidad después de que occidente tenga un colapso espiritual, tal como lo predijeron Herman Hesse en su libro Damián y Gustav Meyrink en su monumental novela El Rostro Verde.
Ser aristócrata es mantener el porte en esta era tenebrosa, es ante todo lucha y lucha, es pelear constantemente contra el tiempo y contra la vida. Ser aristócrata es ser un alma antigua, un espíritu viejo que está atrapado en la época equivocada pero al mismo tiempo vivimos en este siglo oscuro para luchar y seguir luchando contra el tiempo.
Ser aristócrata es saber que la felicidad no será para nosotros, no existe la felicidad constante, solo son breves instantes ante un mundo triste y moribundo. Ser aristócrata es vivir con una insatisfacción total ante la vida y ante el mundo, nuestro espíritu nunca estará satisfecho, siempre veremos que detrás del mundo hay oscuridad y decadencia y contra lucharemos.
Nuestra vida se resume en luchar, luchar y continuar luchando, solo habrá breves instantes de descanso en los que la melancolía nos abrigara. Ser aristócrata es moverse por este mundo moderno, un mundo sin alma y nauseabundo, un mundo que ha perdido todo e irónicamente cree lo contrario. El heroísmo, el valor, el honor, la nobleza, la elegancia, la belleza todo eso se ha perdido, todo eso está muerto pero aun así seguimos luchando.
Nuestro pesimismo es un pesimismo heroico, continuamos luchando aun sabiendo que todo está perdido, que la decadencia avanza y desde nuestra trinchera espiritual seguimos luchando contra todo. Ser aristócrata es tener el odio de los seres inferiores, la incomprensión del mundo y el desprecio de los seres sin alma. Nadie te comprenderá, todos huirán de ti pero aun así continuamos de pie. Ser aristócrata es avanzar, luchar, no parar hasta conquistar, es combatir, vivir, adentrarse en la locura e insensatez del mundo y sobrevivir. Por último ser aristócrata es ser un espíritu inquieto, lanzarse a la aventura, vivir loco y morir más loco aun. Es saber que al final habrá una valquiria esperándote, la mujer más bella que tus ojos verán. ¿Qué significa ser aristócrata en esta época? Significa lucha eterna hasta que tu espíritu pueda liberarse y alcanzar la Eternidad.

Marzo 2013

sábado, 2 de marzo de 2013

Yo digo lo que pienso...

 Yo digo lo que pienso. Puedo probar hasta qué punto los orgullosos de la libertad pueden tolerar pensamientos libres.

Friedrich Nietzsche

martes, 19 de febrero de 2013

La lección de Mishima


Una de las historias más antiguas conocidas es la de Gilgamesh, el héroe sumerio. Es tan antigua que en la Biblia se habla de él y cuando se escribió el Génesis ya hacia siglos y siglos que la memoria de los sumerios se había borrado del recuerdo de los hombres. Gilgamesh era fuerte, un guerrero joven y poderoso, a nada temía. Pero un día en una de sus aventuras contempló la muerte de su mejor amigo y entonces una sombra terrible se cernió sobre su espíritu que no era el dolor ante la perdida irreparable del camarada, fue el terror a la muerte, a su propia muerte. Perdió la soberbia, desapareció de él la temeraria intrepidez y hasta el deseo sexual se marchitó. De campeón invencible pasó a ser un hombre desesperado y aterrado ante la idea de la muerte. Aconsejado por sus dioses inició la búsqueda de la inmortalidad, en ese afán recuperó el dominio de si mismo y “miró la profundidad de la vida”, aunque desde luego no logró la inmortalidad.

Sin embargo aunque esta historia es hermosa y encierra una sabiduría primigenia y Gilgamesh fuera un héroe para los sumerios y los babilonios y todas aquellas gentes de aquel mundo tan arcaico y lejano no veo nada heroico en Gilgamesh. Y también pienso que Mishima no estaría muy a favor de él y no le hubiera aceptado a pesar de su poderío físico en el Tate No Kai, “la Hermandad de los Escudos”.

El camino de Mishima estaba allí donde nunca llegó Gilgamesh. Mishima poseía esa rara facultad entre los hombres que es “ver la verdad”, que es más y distinto que aquello que decía el poema sumerio con las palabras “miró la profundidad de la vida”.

Mishima quiso fraguar en su propia vida el deber y el honor sin los cuales no existe heroísmo. El hombre que por las noches escribe “las palabras una a una, sopesándolas igual que haría un farmacéutico con sus drogas sobre una balanza sumamente sensible, para después unirlas” en novelas interminables, durante el día se somete a un arduo entrenamiento en el gimnasio siguiendo la disciplina de las artes marciales. Para un hombre así resultaba intolerable la sociedad de la mentira que los vencedores americanos habían impuesto en Japón. Este mundo de los hombres sin verdad es el que hoy perdura no sólo en Japón sino también en Europa.

Vivimos en un mundo artificial donde los hombres que siguen al rebaño se han acostumbrado a tratar con sombras y a sobrevivir con mentiras, por eso advertía Mishima que el Sol sería a partir de entonces considerado por la sociedad un enemigo: “Pero ya desde el fin de la guerra, empece a sospechar que venían tiempos en que tratar el Sol como enemigo, equivaldría a seguir al rebaño”.

Cuando Yukio Mishima irrumpe en un cuartel del ejercito japonés junto con un puñado de sus camaradas del Tate No Kai para recordar a los militares nipones que un hombre no puede aceptar la muerte de su patria a cambio de su vida y que cuando ese hombre viste un uniforme tal infamia es todavía más repugnante y le aleja definitivamente del camino del deber y del honor, no debía guardar muchas esperanzas de que aquellos militares se sumaran a un alzamiento contra el régimen. Tenia pues asumido que aquel acto tendría por final su propia inmolación, era lo que exigía la antigua tradición militar de Japón pero también lo que a él a si mismo se exigía, lo que dictaba el alma de aquel hombre que amaba la verdad.

Ante el llamamiento de Mishima aquello militares japoneses hicieron lo mismo que llevan haciendo los militares españoles desde hace años, muchos años, mientras los políticos tiran a España por la alcantarilla de la historia: nada. Ser militar hoy en España es ser una sombra que viste la sombra de un uniforme. 

Mishima en aquel cuartel fue un héroe, como lo fue general Moscardó mientras escuchaba en el Alcazar a través del teléfono, la voz quebrada de su hijo Luis. Mishima fue un héroe como lo fue José Antonio encerrado y solo, absolutamente solo, entre los muros de la cárcel de Alicante. Respecto a nosotros en estos tiempos, si no somos héroes al menos no formemos parte del rebaño de los hombres sin verdad, sin honor y sin deber.

lunes, 18 de febrero de 2013

ANTI GLOBAL


 
LA GLOBALIZACION ES LA DESTRUCCION DE LA IDENTIDAD, DE LA TRADICION. 
La globalizacion materialista busca destruir las raices de los pueblos y envolverlos en las "libertades democraticas" del NWO.

Todos vamos a comer la misma comida, hablar el mismo idioma, ir al mismo supermercado, vivir en ciudades de asfalto donde nadie se conoce entre si, comunicarnos a traves de realidades virtuales.

Los Estados Unidos, ocupados por una elite mundialista, son la cuna de la globalizacion y de la degradacion cultural.

Ante esto cada pueblo debe oponer sus tradiciones para sobrevivir al Gran Hermano del NWO.

lunes, 11 de febrero de 2013

THE SOUTH WILL RISE AGAIN!



JUAN PABLO VITALI

Quizá porque soy del Sur (del profundo Sur) me llame la atención la historia del Sur de los Estados Unidos de América. Esa cruenta guerra civil, donde se ensayaron los métodos de combate que luego se aplicarían el la Primera Guerra Mundial y en el enfrentamiento ideológico como justificación de todo tal como ocurrió en la Segunda Guerra Mundial.
Las trincheras, el exterminio, el ensañamiento con los vencidos, nos enfoca a una lectura que trasciende los intereses circunstanciales y políticos, para adentrarnos en un choque de concepciones del mundo, una guerra total y en todos los frentes. La mayoría de los que pelearon tanto de un lado como del otro al principio no lo vieron así, incluso muchos dudaron si estar de un bando o del opuesto. Sin embargo como suele ocurrir, es lo que no se puede ver lo que define las cosas, lo que se mantiene en el vértice más alto, inalcanzable. Si no, allí está Abraham Lincoln como ejemplo, un hombre reacio al revanchismo y a la destrucción de la elite sureña, quitado abruptamente de la escena para que tuvieran rienda suelta los radicales, los ultraprogresistas, los que siempre terminan siendo la más eficaz milicia de la usura.

miércoles, 6 de febrero de 2013

ALL YOU NEED IS GUNSSSSSS!

¡CONTRA EL DESARME! DONDE SEA, CUANDO SEA.


MY GUN, MY RIGHT.
MI ARMA, MI DERECHO.